MONOLITO RICARDO BALBIN

MONOLITO RICARDO BALBIN
inaguracion año 2015

jueves, 26 de agosto de 2010

¿POR QUE EL RADICALISMO? ¿POR QUE RICARDO ALFONSÍN?.de Rocio Alconada Alfonsin, el jueves, 26 de agosto de 2010 a las 2:12.


Bastante tiempo antes de morir, subiendo el ascensor de la calle Santa Fe donde vivía Raúl Alfonsín, le pregunté un poco en broma, un poco en serio: ¿Que te gustaría que dijeran de vos cuando ya no estés? Pensó unos segundos y contestó: que fui una buena persona. Y así fue.



He escuchado, de buena fe a algunos, aun simpatizando con la figura de Ricardo Alfonsín y rescatando los valores que representa el radicalismo, y a otros por intereses no tan puros, plantear cierta incertidumbre acerca de si ese hombre, honesto, buena gente como el padre y de carácter conciliador sería capaz de llevar adelante un gobierno.



Esta pregunta, creo que consciente o inconscientemente se vincula con dos cosas. Por un lado, con los “fracasos” que se le atribuyen al gobierno de Raúl Alfonsín y por el otro a la creencia popular de que los únicos capaces de gobernar en este país son los peronistas.



Ricardo Alfonsín, sería deshonesto negarlo, independientemente de sus ya demostradas virtudes personales, sólo por su ADN tiene algunos beneficios, pero ese mismo ADN en otros sentidos, de algún modo lo perjudica. Por ejemplo este del que estamos hablando y que se vincula con que un hombre como él, en definitiva, con muchas características como las de su padre – inevitable comparación - podría terminar “fracasando”, como si se estableciera una dicotomía entre “buen tipo” y gobernante capaz de enfrentar los conflictos o sortear las trabas que le generaría la oposición.



Si de comparaciones se trata, lo cierto es que es verdad que a pocos gobiernos se le generaron tantas fuentes de conflicto como al de Raúl Alfonsín. A ninguno desde la llegada de la democracia. Pero no menos cierto es que Alfonsín hizo frente a todos ellos y en los que no se impuso, no se doblegó.



A pesar de que se pretende presentar al radicalismo como un partido débil a la hora de gobernar, lo cierto es que fue ese partido el que tuvo que hacerlo en el marco de amenazas serias de golpes de estado y a pesar de ello enjuició a las juntas militares como había prometido, consiguiendo el objetivo más importante que se había fijado: entregar el mandato a otro presidente elegido por el pueblo.



Fue también, a pesar de las permanentes presiones de la Iglesia, el radicalismo, con la conducción de Alfonsín, el que consiguió sancionar la ley de divorcio vincular.



El gobierno de Alfonsín, con una situación económica heredada nefasta y una situación económica internacional absolutamente desfavorable, es cierto, no puedo dar respuesta satisfactoria a la población en el plano económico. Pero durante esos años no aumentó la pobreza, ni la desocupación, aumentó si la alfabetización, disminuyó la desnutrición infantil y los planes de educación del gobierno radical fueron reconocidos mundialmente.



Los medios de comunicación eran un enemigo permanente del gobierno, el Sr. Neustadt trabajaba para generar descontento y desánimo en el pueblo. Los sindicalistas hicieron 14 paros generales. El peronismo hizo una oposición destructiva y sistemática.



En ese contexto, el gobierno del Dr. Alfonsín, consiguió muchas de las cosas que se había propuesto, no claudicó nunca y lo más importante jamás dio un paso en sentido contrario a lo que había pregonado en su campaña electoral.



Alfonsín, no sólo se preocupó por la Argentina, sino que colaboró incansablemente con la consolidación de las democracias en América Latina y así lo recuerdan y agradecen nuestros hermanos latinoamericanos.



Raúl Alfonsín fue tal vez el más feroz de los luchadores, peleó contra todos o casi todos y ganó aunque no todas, muchas de las batallas.



Creo no equivocarme si digo que no es esto lo que podemos decir de los gobiernos que siguieron, cada uno hará su evaluación, no es este el tema ahora.



En definitiva, es falsa la dicotomía entre buen tipo y fortaleza para gobernar y enfrentar las adversidades.



Hace más de veinte años - con la salvedad del período 1999/2001 - que en este país hay gobiernos justicialistas, ello, en sus diversas versiones.




En estos veinte años el país no sólo no ha avanzado, sino que hemos retrocedido enormemente, hemos perdido oportunidades increíbles desde el punto de vista del contexto económico internacional para encaminarnos hacia la concreción del país que queremos y podríamos ser,sumergiéndoselo en niveles de pobreza y marginalidad absolutamente obscenos.




Es cierto, los justicialistas, no han entregado los gobiernos 6 meses antes, pero no porque hayan hecho las cosas bien. No porque sepan gobernar, no porque sepan manejar el poder. Simplemente porque no han afectado los intereses de los poderosos, porque hasta ahora no se peleaban entre ellos más de lo necesario y no eran ellos su propia oposición.



Gobiernan, pero hacen las cosas mal, no saben ser oposición y destruyen al país en post de acumular poder. Decir que son los únicos que saben gobernar sería algo así como decir que “Juan” es el único que sabe jugar a futbol, porque si no lo ponen en el partido se lleva la pelota. Es hora de que como sociedad los castiguemos en lugar de premiarlos.



Así como la idea de que los justicialistas son los únicos que pueden gobernar, imperaba años atrás la de que los militares eran los únicos que podían poner orden en este país.



En el año 1983 la sociedad comprendió definitivamente las aberraciones de las que habían sido capaces los militares y que además de genocidas, habían sido corruptos e ineptos en la administración pública.

Bueno, ahora es la hora de acabar con el otro mito. No es verdad que el peronismo “roba pero hace”, habrá peronistas que roban, otros que no, lo que es seguro, es que no han sido capaces de gobernar este país.



Así como en la década del 80 la sociedad comprendió que era necesaria la democracia, tengo para mí - y me ilusiono con esta idea - que hoy la sociedad comprende que se necesita un país serio para poder vivir y desarrollar su vida en paz y tranquilidad.



Me ilusiono, y creo que no es porque sí, pensando que la gente comprende hoy que se necesita de dirigentes serios para gobernar un país. Que ya no basta la honestidad que implica no robar, sino que reclama además la honestidad intelectual.



No creo que no vaya a haber conflictos, como los hubo en la década del 80, pero también creo que así como la gente salió a la plaza de mayo a defender la democracia, en las décadas que se vienen podemos procurar alentar a que la sociedad defienda la democracia en todos sus aspectos, no ya de los golpes de estado, pero si de los golpes que pretendan atentar contra los intereses de la nación, comprendiendo que son sus propios intereses y ahí va a radicar la fuerza del nuevo gobierno.



Para eso es necesario que la sociedad se comprometa, pero para que eso pase hay que mostrar el camino claro, seriamente, sin dar falsas expectativas y por sobre todas las cosas asumiendo y procurando transmitir que a este país sólo lo arreglamos todos juntos de a poco y si se avanza solidaria y sostenidamente.



La sociedad debe comprender que no se puede vivir en un país en que se pasa de un gobierno enemigo a otro. No hay país serio sin políticas de estado. Un político no puede tener enemigos, debe tener objetivos. Si hay cosas que están bien, hay que seguir adelante, hay que apoyarlas, hay que darles continuidad.



El político que hace política de “enemigos y amigos” es un verdadero flagelo para la democracia, para el crecimiento y desarrollo de nuestro país. Es fácil sembrar bronca, fomentar el descontento, pero que sepa la sociedad que ese político está pensando en su propia candidatura, no en el futuro de la nación.



La sociedad necesita un cambio y empieza a reclamarlo, para poder hacerlo y profundizarlo hay que empezar con el ejemplo.



Entonces, porque el partido justicialista ha demostrado que no sabe gobernar es que estoy convencida de que el próximo presidente debe ser un radical y porque no creo que buen tipo, conciliador, no oportunista, honesto intelectualmente, serio, no demagogo y responsable sean opuestos a firme, capaz, fuerte y batallador, sino el ejemplo que la sociedad está reclamando, es que creo que Ricardo Alfonsín es el presidente que el país necesita.

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