domingo, 18 de abril de 2010
30 de marzo 2010
La flamante sede de estudios de posgrado de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) no alcanzó para albergar a los cientos de amigos y seguidores de Raúl Alfonsín, que ayer se reunieron para inaugurar y bautizar con su nombre la nueva sede porteña de esa casa de estudios.
Incluso varios familiares de Alfonsín tuvieron que seguir el acto desde la pantalla ubicada en la vereda, y se cortó el tránsito en la puerta del edificio, ubicado en Ayacucho 132.
Un día antes del primer aniversario de su fallecimiento, que se cumple hoy, la UNLP nombró a Alfonsín doctor honoris causa post mórtem y bautizó con su nombre a la sede de estudios superiores que ayer abrió en el barrio de Congreso.
Se trata del petit hotel que albergó varios años al comité de la UCR bonaerense y que luego ocupó la fundación que lideró el ex presidente, Fuali. El edificio, de 500 metros cuadrados, fue cedido en comodato por la UCR provincial.
Los oradores del acto fueron Ricardo Alfonsín (que agradeció el homenaje a su padre en nombre de todos los familiares presentes); Gustavo Aspiazu, presidente de la UNLP, y Daniel Salvador, titular de la UCR bonaerense.
Entre el público estuvieron el presidente de la UCR, Ernesto Sanz; varios ex funcionarios de Alfonsín, como Aldo Neri, Carlos Becerra y Horacio Jaunarena, y decenas de diputados y senadores (en ejercicio o mandato cumplido).
Hoy los homenajes a Alfonsín seguirán con un acto, a las 11, en el cementerio de la Recoleta, y una marcha convocada para las 18, en la Plaza del Congreso.
viernes, 2 de abril de 2010
31 de marzo 2010 marcha al congreso
jueves, 1 de abril de 2010
para recordar
Ha muerto un patriota
01 de Abr de 2009 Por Alfredo Leuco
Don Raúl pasó a la eternidad y entró en la historia. Seguramente don Hipólito Irigoyen y don Arturo Illia lo están esperando en el cielo de la austeridad republicana y la honradez. Hace 9 meses escribí que tal vez ningún otro ex Presidente lo pudiera hacer, pero ahí estaba don Raúl caminando por las calles con dignidad y la frente alta. Don Raúl el padre de la democracia recuperada, caminando lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Don Raúl, firme en sus convicciones y peleando con coraje contra ese maldito cáncer que lo rompió pero que no lo pudo doblar. Como quería don Leandro Alem. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a un cuarto de siglo de la epopeya de la vuelta a la libertad creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí andaba don Raúl con las manos limpias, viviendo y muriendo en el mismo departamento de siempre, honrado como don Arturo, corajudo como Alem manda. No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Fue tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Apenas, es el sistema menos malo. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín fue un demócrata cabal. Nunca ocupó ningún cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por defender sus ideas. Fue un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que la balas picaban cerca. No de ahora. Fue defensor de presos políticos durante la dictadura, reclamó por los desaparecidos y fue co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Vale la pena recordar que Alfonsín hizo todo eso. Como para respetar la sagrada verdad de los hechos. Por eso, con toda autoridad, despues fogoneó el Nunca mas y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningun otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía acechante , poderosa y armada hasta los dientes. Tuvo sublevaciones militares carapintadas, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo. Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios . La economía de guerra y el desmadre inflacionario. La gran desilusión frente al felices pascuas y la casa está en orden. O el Punto Final y la Obediencia Debida. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar el descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. O el pacto de Olivos. Si tratamos de ser lo mas ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras de una gestión. Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. En la vereda del sol. Entrando a la historia con dignidad,con la frente alta y las manos limpias. Ha muerto un patriota. Que en paz descanse. Es hora de llorarlo y de honrarlo. Todos los argentinos lo acabamos de perder y ya lo empezamos a extrañar.
01 de Abr de 2009 Por Alfredo Leuco
Don Raúl pasó a la eternidad y entró en la historia. Seguramente don Hipólito Irigoyen y don Arturo Illia lo están esperando en el cielo de la austeridad republicana y la honradez. Hace 9 meses escribí que tal vez ningún otro ex Presidente lo pudiera hacer, pero ahí estaba don Raúl caminando por las calles con dignidad y la frente alta. Don Raúl el padre de la democracia recuperada, caminando lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Don Raúl, firme en sus convicciones y peleando con coraje contra ese maldito cáncer que lo rompió pero que no lo pudo doblar. Como quería don Leandro Alem. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a un cuarto de siglo de la epopeya de la vuelta a la libertad creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí andaba don Raúl con las manos limpias, viviendo y muriendo en el mismo departamento de siempre, honrado como don Arturo, corajudo como Alem manda. No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Fue tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Apenas, es el sistema menos malo. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín fue un demócrata cabal. Nunca ocupó ningún cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por defender sus ideas. Fue un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que la balas picaban cerca. No de ahora. Fue defensor de presos políticos durante la dictadura, reclamó por los desaparecidos y fue co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Vale la pena recordar que Alfonsín hizo todo eso. Como para respetar la sagrada verdad de los hechos. Por eso, con toda autoridad, despues fogoneó el Nunca mas y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningun otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía acechante , poderosa y armada hasta los dientes. Tuvo sublevaciones militares carapintadas, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo. Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios . La economía de guerra y el desmadre inflacionario. La gran desilusión frente al felices pascuas y la casa está en orden. O el Punto Final y la Obediencia Debida. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar el descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. O el pacto de Olivos. Si tratamos de ser lo mas ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras de una gestión. Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. En la vereda del sol. Entrando a la historia con dignidad,con la frente alta y las manos limpias. Ha muerto un patriota. Que en paz descanse. Es hora de llorarlo y de honrarlo. Todos los argentinos lo acabamos de perder y ya lo empezamos a extrañar.
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