El pasado 30 de Octubre los argentinos conmemoramos 25 años del comicio que recuperó la Democracia para nuestro país, pero esta vez con la convicción de que volvía para quedarse.
El infierno de la tortura, las desapariciones forzadas y el terror que padeció el pueblo argentino, nos dieron la madurez necesaria para decidir que la vieja historia de golpes y dictaduras no debe repetirse en la Argentina NUNCA MÁS.
En aquella jornada histórica votaban por primera vez millones de argentinos y las expectativas eran muchas, sobre todo porque la Argentina necesitaba que se juzgara y castigara a los responsables del mayor genocidio en nuestro país.
Por eso, hace 25 años, las urnas bien guardadas por el General Galtieri, desbordaron de votos y el 52 % de los ciudadanos argentinos eligió como Presidente al Dr. Raúl Alfonsín, que se había comprometido públicamente a derogar la Ley de Amnistía proclamada por los militares del gobierno de facto.
Y entonces, por primera vez en la historia, se llevó a todos los responsables de los crímenes ocurridos a sentarse frente a una Corte de Justicia Civil. Hecho inédito en el mundo, y que garantizó que todos tuvieran un juicio justo: los que dieron las órdenes desde el gobierno, en la figura de los jefes militares de las Juntas, el mentor y artífice de la nefasta Triple A, José López Rega y los que atentaron y asesinaron desde las organizaciones guerrilleras.
Todos recordamos la formación de la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep), creada para investigar las graves, reiteradas y planificadas violaciones a los Derechos Humanos y para garantizar que las declaraciones por los crímenes y abusos cometidos durante la dictadura se compilaran de la forma más completa posible y sin distorsiones.
Cambió tanto la vida que desapareció la muerte sistemática y masiva como arma política.
En este aniversario, saludemos a todos los protagonistas de esta Democracia, a los que fueron elegidos para ejercer la representación política y a los que concurrimos a votar para contribuir a engrandecerla; a los que supieron asumir la responsabilidad conferida con vocación republicana y a los que día a día participan y se comprometen para mejorarla.
Hoy, que hemos transitado estos años en la cabal certeza de no querer repetir un pasado de enemistades y enfrentamientos, el nuevo desafío para nuestra joven Democracia es el diálogo entre los distintos sectores políticos, dejando de lado enfrentamientos del pasado y poniendo la mirada en el futuro. Lo decía el ex presidente Raúl Alfonsín en los diversos actos que hubo en su homenaje: Convoquemos al diálogo y a la construcción de consensos que están en la base de la Democracia y que contribuyan a buscar soluciones para los problemas que demanda la sociedad actual.
Construyamos más ciudadanía para garantizar más Democracia, para que todos los habitantes de nuestro país puedan tener la oportunidad de una vida digna. Porque todavía falta hacer realidad ese rol indelegable del Estado, una vida con igualdad de oportunidades, con educación y salud públicas para todos, con seguridad y con solidaridad.
Hace 25 años luchamos por el derecho a vivir en Paz y Libertad. Hoy, entrados ya en el siglo XXI, la defensa de los Derechos Humanos pasa por reducir la pobreza y el hambre de nuestros compatriotas, por terminar con la violencia y la discriminación, porque todos podamos trabajar dignamente. Porque mientras haya excluidos y marginales en nuestra sociedad, nuestra Democracia será imperfecta.
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